Oferta de la parroquia

La comunidad cristiana, es condición ineludible para crecer y enraizarnos en la Fe ¿Podemos creer en solitario? ¿Podemos crecer en la fe sin pertenecer a una comunidad de Iglesia? ¿Podemos creer sin compartir esa fe, sin comunicarla a otras personas?

Necesitamos de los otros, de la comunidad: para compartir la fe en Jesús, para celebrarla, para aprenderla, para escucharla, para actuar según esa misma fe cristiana.  

Si os juntáis en mi nombre, Yo estaré entre vosotros.

Un cristiano siempre debe dar testimonio de su vida, su vida tiene que decir algo. Todos debemos ser activos, estar comprometidos, cada uno según nuestros propios dones, cualidades y posibilidades; la utilidad no debe medirse con varemos de productividad o eficacia, las labores más humildes, más sencillas son muchas veces las más valiosas. 

En nuestra Comunidad existen grupos formativos como la Catequesis infantil, los que hoy denominamos de convocatoria e Iniciación Cristiana y otros con signos concretos del Compromiso Cristiano. Todo esto partiendo de los propios sacramentos.

Los sacramentos de la Nueva Ley fueron instituidos por Cristo y son siete, a saber, Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Penitencia, Unción de los enfermos, Orden sacerdotal y Matrimonio. Los siete sacramentos corresponden a todas las etapas y todos los momentos importantes de la vida del cristiano: dan nacimiento y crecimiento, curación y misión a la vida de fe de los cristianos. Hay aquí una cierta semejanza entre las tapas de la vida natural y las etapas de la vida espiritual.

De nuestras celebraciones depende en gran parte el vigor y la fuerza de nuestra Comunidad. Celebramos la Vida, el Amor, el Perdón, la Eucaristía, la Fraternidad, el saber que somos Hijos de Dios, el sabernos acogidos.

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