Excursión Parroquial 2019

Sábado 1 de Junio 2019, de nuevo este año se ha llevado a cabo la excursión parroquial que en esta ocasión y para que no cueste madrugar, el autocar salió a la 10 de la mañana desde el lugar de costumbre con destino al Santuario de Urkiola y Elorrio. Una mañana bonita, con temperatura muy apropiada para emprender viaje. Comenzó la marcha y así, las canciones fueron saliendo de voces frescas y llenas de energía.

 Todos, unidos en una voz, cantamos los himnos de Madre de la Iglesia y Reina de los Apóstoles, para honrar a nuestras patronas.

Se leyeron los nombres de los excursionistas para confirmar que la lista coincidía con todos los pasajeros.

Parada en Altube para un café y un corto paseo.

Nos vamos situando en el camino a Urkiola y el paisaje es cada vez más atractivo, con caseríos desperdigados por el inmenso verde. Árboles llenos de color y vaquitas pastando apaciblemente. Y allí en lo alto está el santuario de Urkiola (Abadiño) donde el aire era un poco más frío. Nos recibió el guía, una persona adaptada al lugar, a los cambios de temperatura por ese valle y al entorno con su belleza, sabiendo como tratar cada acontecimiento que se presenta.

Una vez dentro del santuario, el guía nos dice que existen muchos lugares hacia los que el ser humano se ha sentido atraído, uno de ellos es el Santuario de Urkiola. Un poco de historia para iniciar nuestra visita. La primera piedra de este templo fue colocada el 13 de junio de 1899, festividad de San Antonio de Padua, pero se tiene constancia de que ya en el siglo X existía una ermita dedicada a San Antón abad, patrón del campo y protector de los animales.

Pudimos admirar, tallado en piedra, el escudo de Urkiola compuesto por la Tau, cruz griega adoptada por San Antonio Abad, el caldero símbolo de hospitalidad, y la concha de peregrino. Sentados en los bancos, pudimos contemplar el espectacular mosaico que preside el templo, obra de Peli Romarategui. Un “Árbol-Cruz” que emerge hacia lo alto y encaja las cuatro estaciones del año. El frío invierno de ramas desnudas. La primavera renace y reverdece la vida. El verano donde todo es luz y verdor. El otoño, con hojas de tonos pardos que caen. Las hornacinas de los dos Santos presiden el mosaico, San Antón abad y San Antonio de Padua con el Niño en sus brazos.

También nos mostraron la Virgen María en actitud de presentar al niño que tiene en su regazo. Se trata de un Niño Jesús con aspecto adulto, queriendo indicar que el recién nacido es Hijo de Dios. A algunas personas les recordó la imagen de la Virgen, que está en la iglesia de Reina sosteniendo al Niño.

Las cuatro vidrieras, con cierto aspecto abstracto, indican los cuatro elementos de la naturaleza: agua, tierra, fuego y aire La capilla es pequeñita y cómoda, el altar es un mosaico hecho con teselas de mármol trabajado en el taller del mismo Urkiola. La inscripción recoge una alabanza a Dios.-“Gloria a Dios en los cielos, gloria en los mares y los montes”.

Nos hablaron de una zona de hayas, que pasear por allí es una maravilla natural por los colores y aspectos que recoge en las diferentes estaciones del año.

Allí, en el santuario, se aprovechó el momento para rezar y Manuel nos habló sobre el próximo mes de Octubre, elegido por el Papa como mes de las misiones. Precisamente en este templo se suelen reunir los misioneros/as de la Diócesis para tener sus encuentros y celebraciones. Estamos ya en zona de misiones, debemos anunciar a Jesús quien nos dice “amaos como yo os he amado”. Sentirse amado por Dios es esencial. Cantamos “Si me falta el amor no me sirve de nada”.

El autocar partió hacia Elorrio dejándonos a la puerta del restaurante. Comida y sobremesa donde no faltaron las canciones y la armonía entre todos. Salimos para visitar la Basílica de la Purísima Concepción, en el centro de Elorrio. En su interior está el sepulcro de San Valentín de Berrio-Otxoa, misionero, martirizado en Vietnam, por esta razón se erigió un retablo de gusto exótico. Frente al altar, que recoge sus restos en una urna, nos explicaron su vida entregada a Dios. 

La foto de todo el grupo se tomó en la escalinata de la basílica, como recuerdo de esta visita.

El autocar nos esperaba para regresar y en nuestro camino se hizo una pequeña parada para tomar algún refresco. Al regreso, las bromas y los caramelos que nos repartieron hicieron el trayecto muy corto. Todos comentaban estar contentos y haber pasado una jornada cultural, un día de convivencia muy completo.

Gracias a la buena puntualidad y disposición de todos.

 ¡Hasta el próximo año, que estamos dispuestos a repetir!