LOS LAICOS NO SON EL FUTURO DE LA IGLESIA, SINO EL PRESENTE, EL AHORA DE UNA IGLESIA QUE CAMINA JUNTOS Y EN SALIDA.

El papa Francisco piensa que en esta dinámica de Iglesia en salida, necesitamos un laicado en salida. Necesitamos, subraya, laicos/as bien formados, animados por una fe sincera y límpida, cuya vida haya sido tocada por el encuentro personal y misericordioso con el amor de Cristo Jesús. Necesitamos laicos que se arriesguen, que se ensucien las manos, que no tengan miedo de equivocarse, que salgan adelante.

El Pueblo de Dios, los laicos, junto con los pastores, y la vida consagrada, debemos plantearnos seriamente nuestra vocación bautismal y la llamada que estamos recibiendo del Señor a una conversión pastoral misionera, que nos lleve a descubrir como algo fundamental la dimensión sociopolítica de nuestra fe, el compromiso en la vida pública ( familia, trabajo, educación, economía, política, medios de comunicación…)

Necesitamos caminar juntos y para ello es necesario que todos nos sintamos partícipes, corresponsables en la misión de la Iglesia, tener en cuenta la dimensión evangelizadora de nuestra fe cristiana.Todos estamos llamados a ser protagonistas de esta misión. Los laicos/as no son el futuro de la Iglesia, sino el presente, el ahora de una Iglesia que camina juntos en salida.

Vivamos este proceso desde la alegría y la esperanza, cuya fuente está en Cristo resucitado y es el motor de la evangelización.

Como dice el papa, tenemos necesidad de laicos con visión de futuro, no cerrados en las pequeñeces de la vida, necesitamos laicos con sabor a experiencia de la vida que se atrevan a soñar.