Hombres y mujeres de esperanza

Hemos comenzado el nuevo curso pastoral 2017/18.

Nos está tocando vivir en la Iglesia una situación muy distinta a los tiempos de la sociedad de Cristiandad que tal vez añoramos los que no somos tan jóvenes. Con pena, tal vez con nostalgia, comprobamos que no sólo cada vez hay menos curas en nuestras parroquias, sino que también hay menos gente. No pocas veces se oye comentar entre nosotros los cristianos/as, ¿adónde llegaremos cuando esta generación de mayores desaparezca? Tengo la impresión de que vivimos los cristianos contagiándonos unos a otros pesimismo, desaliento, miedo, falta de fe; estamos siendo bastante agoreros. Olvidamos que el cristiano/a es un hombre, una mujer de esperanza. Es cierto que cada vez somos más minoría, nadie lo niega, pero la solución no es buscar la mayoría, que también, si no ser una Iglesia que respire el tono alegre y esperanzado de ser sal de la tierra, luz del mundo, levadura en medio de la masa, grano de mostaza, todos estos signos demuestran ser “poca cosa”, pero capaz de ser fecundos. La realidad presente nos está exigiendo, en palabras del Papa Francisco, un cambio en nosotros de actitudes que sean más evangélicas.

En nuestro programa pastoral para el presente curso no pretendemos introducir cosas nuevas, en el sentido de novedades, sino hacer cosas que me enganchen a mí y a la gente en la fe.

 Toda parroquia ha de ser como una mesa que se aguanta sobre cuatro patas:

   •   Una celebración viva y gozosa

   •   Una Catequesis que forme tanto a niños, a jóvenes, adultos y mayores (en nuestro programa pastoral encontramos acciones para todos/as)

   •   Una caridad cristiana con los pobres y necesitados

   •  Una Comunidad Cristiana misionera, tarea cada vez más urgente en esta época de paganización

La clave de nuestra renovación parroquial, tenemos que buscarla en vivir el seguimiento a Jesús personalmente y en Comunidad con la confianza puesta en Él que se hace presente entre nosotros y en el mundo hoy igual que ayer.

ÁNIMO SOY YO, NO TENGÁIS MIEDO