Libera el corazón

Uno de los frutos del Espíritu Santo es el perdón, que “libera el corazón y le permite recomenzar: el perdón da esperanza”, por tanto, “sin perdón no se construye la Iglesia”, manifestó el Papa Francisco en la homilía que pronuncio con motivo de la misa en la solemnidad de Pentecostés.

Ante miles de personas reunidas en la Plaza de San Pedro, nuestro Pontífice hizo hincapié en que “el perdón es el don por excelencia, es el amor más grande, el que mantiene unidos a pesar de todo, que evita el colapso, que refuerza y fortalece”.

“El perdón libera el corazón y le permite recomenzar: el perdón da esperanza, sin per-don no se construye la Iglesia”.

Nuestro Papa invitó a “pedir la gracia de aceptar su unidad, una mirada que abraza y ama, más allá de las preferencias personales, a su Iglesia, nuestra Iglesia; de trabajar por la unidad entre todos, de desterrar las murmuraciones que siembran cizaña y las envidias que envenenan, porque ser hombres y mujeres de la Iglesia significa ser hombres y mujeres de comunión; significa también pedir un corazón que sienta la Iglesia, madre nuestra y casa nuestra: la casa acogedora y abierta, en la que se comparte la alegría multiforme del Espíritu Santo”.

Y nuestra parroquia de celebraciones en unidad y alegría compartida tiene un largo recorrido. No hay más que darse una vuelta por la fantástica fiesta del barrio que anualmente celebramos en nuestra parroquia aunando cada año relaciones sociales con Fe, diversión y participación fraternal. Siempre quedan ganas de más y esa es la mejor señal de que merece la pena repetirla.

Y como colofón de un año pastoral de dedicación y entrega, tenemos la fiesta de nuestra patrona Reina de los Apóstoles. Siempre es un orgullo homenajear en nuestra iglesia-cenáculo a nuestra madre querida, ejemplo presente de entrega, fe, perdón y alegría.

Que en el tiempo vacacional que en breve comenzaremos, tengamos a nuestra patrona modelo presente en nuestras acciones. Ella al igual que Jesús nunca descansa y siempre nos acompaña por muy duro que sea nuestro caminar.

Agradeciéndoos vuestra activa participación en los diferentes grupos de nuestra-vuestra Parroquia y emplazándoos a continuar el testigo el próximo Curso Pastoral me despido.