Es tiempo de balance

Otro año más que llegamos al término de nuestro curso pastoral. Es tiempo de balance y de analizar lo vivido en esta nuestra Comunidad.

La meteorología adversa no nos permitió celebrar este año nuestra Fiesta del Barrio pero si pudimos festejar el día de nuestra patrona, Reina de los Apóstoles. Qué día tan hermoso para vivir en unión nuestra Fé.

El próximo 22 de Junio, con motivo de la celebración de las Confirmaciones tenemos otra ocasión para rezarle al Sagrado Corazón de Jesús, tal y como nos invitó nuestro Santo Padre "para así sostener con la cercanía y el afecto a nuestros sacerdotes, para que sean imagen de ese Corazón lleno de amor misericordioso".

En más de una ocasión el Papa Francisco ha expresado su especial afecto y devoción al Sagrado Corazón de Jesús. En junio de 2016, en la Misa que presidió por el Jubileo de los Sacerdotes, explicó que “el corazón del sacerdote es un corazón traspasado por el amor del Señor; por eso no se mira a sí mismo, sino que está dirigido a Dios y a los hermanos”.

Un año antes, en 2015, Francisco resaltó que el Sagrado Corazón de Jesús invita a aprender “del Señor que se ha hecho alimento, para que cada uno pueda estar todavía más disponible para con los otros, sirviendo a todos los necesitados, especialmente a las familias más pobres.

Traigo a colación esta reflexión para que en este período vacacional no bajemos la guardia y nos dejemos sucumbir por la plaga de los corazones fríos, dejándonos llevar por la vanidad y las cosas pasajeras que no llevan a la felicidad. Tengamos siempre presente el mensaje de esta pasada Cuaresma, tomado de una expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo: "Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría"(24,12).

Sólo después de escuchar la Palabra del Señor y de alimentarnos con el Pan Eucarístico nuestros corazones volverán a arder de Fe, Esperanza y Caridad.

Con este pensamiento y emplazándoos al nuevo Curso, me despido.