Tiempo de Navidad

Abordo esta editorial en el tiempo de Navidad con una noticia bonita que ha ocurrido recientemente.

Un niño argentino con autismo se ha convertido en protagonista de la última audiencia del Papa en el Vaticano al subir de forma inesperada al escenario. Francisco bromeó con el pequeño y con su madre y le dejó jugar. El niño parecía querer comprobar si el inmóvil guardia suizo que escoltaba al Papa era una estatua. Se intentó continuar el acto, cuando apareció la madre. "Somos de Argentina, Papa", la mujer contó que su hijo no hablaba por un problema de autismo, el Papa Francisco le dijo que no se lo llevara, "dejadlo, si quiere jugar acá dejadlo". Y entonces, hizo esta confidencia a su secretario, "es argentino, indisciplinado”. Durante varios minutos, el pequeño acaparó todo el protagonismo, para regocijo de los adultos y quizás algo de envidia de otros niños. Ni siquiera su hermana consiguió sacarlo del escenario. El Papa se refirió a su compatriota al tomar la palabra: “es libre, indisciplinadamente libre", aseguró nuestro Santo Padre, arrancando las risas del auditorio.

Nosotros en pocos días celebraremos el nacimiento de Jesús, un ser también indisciplinadamente libre pero que dio su vida por nosotros. Y esa es la razón de nuestra Fe. La verdad proclamada por la Iglesia sobre el Hijo de Dios, que después de veinte siglos sigue siendo una piedra angular para la razón, es la de una Persona ante la cual cada uno debe comprometer su propia vida a través de un acto de fe. Una Fe que se apoya en que Dios mismo ha hablado y actuado en la historia; una fe que cree en la vida y obras reales del Hijo de Dios hecho hombre, y que encuentra en Él la razón de su esperanza.

Con el deseo de que viváis estas fiestas entrañables en compañía de vuestras familias y seres queridos disfrutando de las celebraciones en Nuestra Parroquia, me despido.