María, Reina de los Apóstoles

La Parroquia Reina de los Apóstoles de Santurce es un templo original, con sabor a Cenáculo.

Subieron a la sala superior... los Apóstoles... María la madre de Jesús... y muchos más. Todos se dedicaban a la oración en común.

El diccionario define cenáculo en sentido figurado como lugar de encuentro de artistas. Al llegar el día de Pentecostés estaban todos reunidos en una misma sala... y se llenaron todos de Espíritu Santo. Aquel espacio fue sala de espera orante, fábrica del Espíritu, lugar de artistas, horna de creatividad apostólica.

El Espíritu es lo suficientemente Artista como para no repetirse. Suscita respuestas nuevas a retos nuevos. Siempre sorprende. No lo podemos programar. No lo tiene nadie en exclusiva.

Al Espíritu no se le tiene, nos tiene Él.

La Parroquia Reina de los Apóstoles, animada por una Comunidad Palotina, ha colocado en un lugar de honor, al lado del Altar, un icono, que representa a María con los apóstoles y sus discípulos. San Vicente Palloti vio en él , la expresión de la responsabilidad de todos los cristianos, en especial de los laicos dentro de la Iglesia.

Pero no es de este cuadro del que queremos hablar. Desde día 8 de Diciembre de 1984, se encuentra en el presbiterio, una esbelta talla de la Virgen María, muy querida y venerada por todos, porque ha sido adquirida con la colaboración de cada uno de nosotros.

Se trata de una reproducción de la imagen esculpida en terracota, arcilla, por la religiosa Angélica Ballán. La imagen ha sido modelada por expresa petición de P. Santiago Alberione, fundador de la familia paulina, a la que pertenece el artista.

El mismo P. Alberione, que que había dado como patrona y modelo para su comunidad religiosa a la Reina de los Apóstoles representada entre ellos, invocando la venida del Espíritu Santo, le pidió a la Hna. Angélica que mostrase a la Virgen en actitud de presentar a Jesús a nuestro mundo, con el rótulo de la Torá, la Palabra de Dios.

Las primeras pruebas de la imagen fueron presentadas al P. James Alberione, el cual pidió que fuese más claro el gesto de ofrecer a Jesús a los hombres. El artista siguió haciendo intentos y pruebas, para conseguir captar y dar plasticidad a la intuición del P. Santiago, hasta que al final se mostró satisfecho de la obra. Todo esto sucedía entre los años 1962-1965.

Vivimos en un mundo en el que se cultiva y cuida la imagen. Cuando nuestra comunidad parroquial ha querido dar una imagen a nuestro templo, también la ha cuidado.

Queremos ser un grupo de creyentes, que comprometidos con María, la Reina de los Apóstoles, desde el Cenáculo, con la oración, celebración y formación, abramos las puertas como en un nuevo Pentecostés, para ir a regenerar a la sociedad, como Iglesia enviada al mundo.

El cuadro de la Reina de los Apóstoles en la espera del Espíritu Santo, tan familiar a S. Vicente Pallotti, y la talla de María, la Reina del Apóstol enviado del Padre, gratifican nuestro ser y misión. Incluso hemos colocado el cuadro al fondo y la estatua de María ofreciendo a Cristo al mundo delante.

Si nuestra Parroquia pretendiese ser eminentemente sacramentalizadora, con la escena del Cenáculo sería suficiente, pero queremos ser también una comunidad evangelizadora, para ello necesitamos que hasta nuestros símbolos e imágenes se vuelvan luminosos y se pongan a hablar, por su expresividad y presenten nuestro Programa Pastoral, de la mano y animación de María. Sacramentalización y Evangelización. Cenáculo y Apostolado. Apóstol enviado del Padre, con gozo y alegría, como se presenta a una madre y con la gratitud con que se recoge una herencia.

María no oscurece la mediación de Cristo, sino que nos ofrece una visualización de Jesús. Todos los hijos se parecen un poco a sus madres. La mediación única es la de Jesús. María es nuestra animadora e intercesora, el mejor icono de Jesús a quien dirigimos este canto, que nuestra parroquia entona con frecuencia en nuestro templo:

Reina de los Apóstoles,  Madre de Dios,  Forma Tú nuestra mente y voluntad, y nuestro corazón.

Cuando se fue Jesús. Tú te quedaste al frente de la Fe y de la oración.

Alentando la fe de los discípulos y esperando al Espíritu que es vida y Amor.

Sigue ¡ oh madre !, hoy día en la iglesia, pendiente siempre de quien va al timón.

Esperando puntual con los que esperan, la llegada gozosa de Cristo Redentor.