Fiesta en la parroquia REINA DE LOS APOSTOLES 2018

Domingo 13 de Mayo del 2018, Amaneció una mañana empapada por la lluvia. Sin embargo, nada podía empañar la ilusión de celebrar la fiesta de nuestra patrona Reina de los Apóstoles.

Se ha dado la circunstancia de que este año esta fecha recoge la aparición de la Virgen en Fátima a tres pastorcitos: Lucía Francisco y Jacinta. Queremos ser pastorcitos preocupados por nuestro rebaño y venimos a rezar a la Virgen para que nos ampare con su cariño de Madre.

La Virgen María es la doncella elegida por Dios para ser la Madre de nuestro Señor Jesucristo y Madre espiritual nuestra. Sus padres Joaquín y Ana llevaron a la Virgen, cuando era una niña, al templo de Jerusalén para consagrarla al servicio de Dios. Esto es: la Presentación de la Santísima Virgen María en el Templo.

Recordamos que los dogmas de fe que la Iglesia enseña acerca de la Virgen son:- La maternidad Divina – La Inmaculada Concepción – La Virginidad y – La Asunción a los Cielos

Aquí en nuestra parroquia, junto al altar, preside La Virgen con el Niño, una hermosa escultura llena de luz y expresión y al pie de esta imagen, una cascada de flores.

Queremos ser flores de un mismo ramo con diferentes colores, unidos por un lazo fraternal que perdure durante las cuatro estaciones del año. La devoción a la Virgen es necesaria para encauzar nuestro amor a Dios que nos la dio como madre. La oración más excelente que le rezamos es el Avemaría que está compuesta de dos partes.

La primera: Los saludos que dirigieron a la Virgen, el Arcángel San Gabriel en la Anunciación y Santa Isabel (su prima) en la Visitación. La segunda parte la compuso la Iglesia, con Pío V, en el siglo XVI. Así es como se conoce el rezo actualmente./p>

En el templo todos los detalles están en orden, El altar adornado, los focos repletos de luz, la música salta entre cuerdas de guitarra. Todo ello crea un ambiente confortable y lleno de ilusión. Un aplauso bienvenida y Manuel se acerca a los primeros bancos donde están sentados los más jovencitos, les hace preguntas relativas a la celebración, el interés se aviva y hasta los mayores vamos contestando alguna de ellas. Las personas que se acercan para las lecturas ayudan a crear un entorno cercano, donde se nota el calor cristiano y todos unidos, en unas breves peticiones, pedimos perdón a Jesús que desde los brazos de la Virgen, nos escucha.

En la pantalla se muestra un gráfico compuesto por ocas volando en forma de V, todas ellas graznan y se animan en el vuelo. Las ocas cansadas o débiles son protegidas por el resto. ¿No es responsabilidad? Cuando la oca líder se cansa, la cuidan y otra la remplaza. ¿No es caridad? Vivir unidos en Comunidad Cristiana nos hará más fuertes en nuestro vuelo. ¡Si entre amigos fuéramos ocas! ... reinaría la, generosidad y muchos otros valores.

En otro cuadro, se nos muestra a la Virgen en el cenáculo reunida con los apóstoles, el día de Pentecostés. De repente sobrevino del cielo un viento impetuoso y aparecieron unas lenguas de fuego que se posaron sobre cada uno de ellos, quedando todos llenos del Espíritu Santo.

Queremos ser apóstoles ante situaciones áridas, en desiertos donde no hay brotes verdes y ni siquiera una gota de rocío? La fortaleza y el tesón son herramientas que nos ayudarán a encontrar recursos para acercar-nos a ese terreno sombrío, que no conoce los privilegios de la vida, la fe y la esperanza. Dejemos el desaliento y hablemos del amor de Dios:- “Como un almendro en flor es el principio del amor” y “como un apóstol entregado es el principio de lo dado”.

EEstamos reunidos porque nuestra Reina nos quiere ver juntos, contentos y notar nuestro fervor cuando cantamos:- “Nos cuida noche y día, es la Madre de Jesús, también la tuya y mía”. En la ofrenda, no solamente van flores, también nuestros sentimientos vuelan entre pétalos hasta llegar a sus pies. Cantamos el himno de Reina de los Apóstoles y se nos da la bendición.

A continuación, se nos invita a un ágape en el porche. Las mesas ya están dispuestas, entre dulces y saludos nos vamos conociendo un poco más y compartimos amistad y fraternidad. Música, fotografías y “buen rollo” animaron el final de nuestra fiesta.

No olvidamos dar las gracias a todos los colaboradores que trabajaron con empeño para que todo estuviera perfecto. La Reina de los Apóstoles, con sonrisa, nos dice: Cuando la noche se cierra, nace el día. Cuando la tristeza se va, nace la alegría. Cuando la luna se esconde, nace el sol.