Excursión Parroquial 2017

Un día de sol está ya previsto para la excursión conjunta de las parroquias Reina de los Apóstoles y Madre de la Iglesia. A las nueve de la mañana parte el autocar hacia Vitoria y seguidamente Orduña, entre murmullos de saludos y bienvenidas.

De nuevo recordamos que, como se ha ve-nido haciendo en años anteriores, el programa de esta excursión se ha confeccionado con rigor, teniendo en cuenta una serie de requisitos para que sea una jornada de viaje cumplida y satisfactoria.

Pues bien, comenzamos a rodar y saludamos el día con una canción que a la vez nos acabe de despertar y nos ponga en disposición de disfrutar al máximo este nuevo día que tenemos en las manos.

En Altube, se hace la primera parada, un café, un bollo, una ligera tertulia para hacer toma de contacto que nos viene bien.

Llegamos a Vitoria, a la entrada de la ciudad nos espera una guía dispuesta a darnos cientos de explicaciones durante toda la mañana.

Nos acercamos al parque La Florida. Muy próxima se encuentra la Catedral Nueva María Inmaculada.

En el interior, se nos explica un poco de historia de esta Catedral Nueva, como se conoce popularmente. De estilo neogótico que comenzó a construirse en el 1907 y fue consagrado en el año 1969 con el nombre de María Inmaculada Madre de la Iglesia. El pórtico se terminó en el 1973.

Su interior es amplio y diáfano y dispone de cinco naves de gran altura iluminadas por magníficas vidrieras.

Se nos muestra la maqueta de la catedral que originalmente era en un proyecto de construcción muy ambicioso, recogiendo varias estructuras de diferentes catedrales góticas, nacionales o extranjeras. Las dos torres principales tenían como modelo las agujas de la catedral de Burgos.

La cripta, inaugurada en 1911, es la parte más antigua de la catedral y artísticamente la más interesante. La arquitectura, la escultura y las vidrieras están perfectamente integradas en un espacio de unidad estética.

Para entonces ya había problemas de financiación provocados por el cambio en el suministro de piedra y la repercusión negativa de las dos guerras mundiales y la guerra civil.

La catedral estuvo abandonada durante 32 años hasta que en el año 1946 se reanudaron las obras. Había entonces interés en culminar el proyecto iniciado años atrás, aunque adaptado a los nuevos tiempos. Así, se eliminaron muchos elementos arquitectónicos y se emplearon técnicas más económicas como el hormigón armado y la piedra artificial. La decoración se redujo al máximo quedando muchas piedras sin esculpir.

En el interior hay un recinto utilizado como museo de arte sacro. Se nos explica que su función es la de proteger, conservar y difundir el patrimonio religioso alavés. Allí pudimos admirar la figura de la Virgen Blanca ya restaurada y recogida para su cuidado.

Una vez en el exterior, nos dirigimos a la plaza de la Virgen Blanca, punto neurálgico de la ciudad donde se celebran todos los acontecimientos y donde en este momento hacía un sol y calor abrasador.

Esta visita guiada nos hizo aprovechar el tiempo, tanto en la ruta como en la información relacionada con las diferentes épocas y formaciones de la ciudad de Vitoria Gasteiz.

Desde el exterior vimos la Catedral antigua así como otras iglesias de importancia pero el tiempo ya nos estaba reclamando el regreso al autocar para acercarnos al restaurante.

Nos esperaba un menú muy adecuado para la ocasión y que no dudamos en hacerle frente. Pequeña sobremesa y canciones apropiadas para un grupo animado que quería divertirse.

Hora de salir y embarcar con destino a Orduña. El aire acondicionado del autocar nos refrigeraba un poco del calor de la calle.

El trayecto hasta la ermita de Ntra. Sra. de la Antigua es un paisaje precioso con unos verdes apasionantes y montes llenos de vegetación.

Una vez en su interior, cómodo y fresquito, nos explicaron una breve historia de la ermita. A continuación nos preparamos ante la Virgen para dar lugar a unas lecturas y peticiones al Espíritu Santo. Momentos de recogimiento que e este grupo, de iglesia, lleva a cabo en todas estas excursiones. Subimos por la sacristía hasta la altura de la Virgen, para estar más cerca, para decirle cosas que cada uno tiene en el corazón. Nos entregaron una tarjeta donde está sentada y en su regazo el niño Jesús. A la salida, una fuente dando agua para refrescarnos y unos metros más abajo, unas escaleras donde, todos bien colocados posamos para la foto de grupo.

Un ratito de descanso y nos fuimos al centro del pueblo para disponer de tiempo libre hasta la hora de regresar. La iglesia en ese momento cerrada, pero el campanario estaba muy decorado con varios nidos de cigüeñas y las aves, desde la altura, nos contemplaban con tranquilidad.

De vuelta a casa, fuimos cantando canciones, que, antiguas o modernas, forman parte de nuestra diversión en el viaje así como saborear los caramelos que, como siempre, no faltaron.

Gracias ANTIGUA’KO ANDRA MARI y a todos los que han dirigido y ayudado en esta jornada.