ACONTECIMIENTOS PARROQUIALES

Y llegó el día (Primera Comunión)

Llegó el gran día, ese en el que nuestros hijos recibieron el sacramento de la eucaristía. Para ellos, obviamente, también fue un día muy especial: "ya estoy más cerca de Dios", decían algunos. Momentos antes de entrar, el nerviosismo era un compañero más.

El terreno de lo superficial (trajes, vestidos, celebración posterior) quedó a un margen; en cuanto entraron al templo y su amigo, el cura, empezó a conversar con ellos de esa forma tan cercana como les tiene acostumbrados, quedó fuera, al lado de la puerta junto con la mayor parte de los nervios.

En estos tiempo de materialismo, es de reseñar que muchos, al igual que nuestro hijo, rechazaran el recibir regalos. Para ellos, el tener a la familia reunida tanto en la Tierra, como los que estaban sonriendo desde el cielo, era el mayor regalo que podían recibir, y esto daba más sentido aún al acto religioso que estaba a punto de celebrarse.

Por todo ello, podemos decir que EL DIA fué muy especial. Y por todo ello queremos darte gracias, Señor, y pedirte que nos ayudes para que nuestros hijos puedan ser dignos de llamarse hijos de Dios por hoy y siempre.

Todo comenzó hace más de tres años cuando nos acercamos a la Parroquia para apuntar a Aroa a catequesis. Recuerdo perfectamente la ilusión de su mirada y las ganas que tenía de empezar este camino.

El primer año no fue fácil, solía volver a casa asombrada porque había niños y niñas que no había oído hablar de Jesús nunca, que no sabían rezar… pero durante el resto de catequesis ha seguido su ilusión y ganas por recibir a Jesús participando en las misas familiares y en otros muchos momentos que hemos vivido como Comunidad Cristiana.

Desde el principio, en casa, hemos transmitido la importancia del momento que iba a vivir al hacer la 1ª Comunión, porque nuestra hija tiene la suerte de no estar sola en “esto de seguirte”, su familia estamos y estaremos a su lado en su caminar cristiano para que siempre sepa reconocer Tus manos en las manos de los que ayudan, Tu rostro en los que sonríen a la vida y Tu corazón en nuestro amor incondicional que es reflejo de Tu amor.

El pasado 5 de mayo, Aroa te recibió con su corazón puro y lo celebramos contigo a nuestro lado. Fue un día precioso, intenso de emociones y que recordaremos para toda la vida.

 

Presentados a la Comunidad Parroquial

Este año (2018) ha empezado la Catequesis el pequeño de nuestros hijos, y como todos los años por estas fechas, se han presentado en la Misa de Familia a la Comunidad. Para nosotros, como padres, no era una situación nueva, ya que nuestro hijo mayor tomó la comunión el pasado año, pero sí era un momento importante para ellos, los niños de 1º, que eran los protagonistas.

Nuestro hijo nació hace ya 8 años, y poco a poco ha ido creciendo. Empezó a hablar, a caminar, el colegio,… el tiempo va pasando, todos los días crece, y nosotros como padres le acompañamos en este proceso, cada día, todos los días, a veces con aciertos, y a veces también con equivocaciones.

Cuando nació, decidimos nosotros por él iniciar un camino; decidimos transmitirle unos valores, una Fe, una forma de entender la vida, y decidimos compartir con él un Mensaje, el Mensaje de Jesús. En este camino también le acompañamos como padres, y nos acompaña la Iglesia, la Parroquia, el Sacerdote, las Catequistas, … la Comunidad Parroquial.

En toda celebración hay una liturgia, y en esta ocasión ellos eran los protagonistas. No se trataba de un acto tan marcado como puede ser recibir un Sacramento, pero sí era un día importante para ellos, y nosotros les acompañamos. Todavía no son capaces de decidir algunas cosas por sí mismos, pero sí son conscientes de lo que hacen en cada momento.

Manuel como sacerdote, nos recordó la importancia de este acto, y nos presentamos con ellos ante la Comunidad Parroquial, expresando nuestro deseo y el suyo, de continuar con el camino que iniciamos con el Bautismo.

Fue un acto sencillo, pero importante: ante el altar, ante la Comunidad, arropado por sus padres, en pie y en primera fila (no en nuestros brazos como hace 8 años). Manuel les hizo la señal de la cruz en la frente y nos invitó a repetir nosotros el gesto. Nos regalaron en ese mismo acto un libro con el que aprender a rezar con ellos, a practicar la oración como forma de comunicarnos con Dios.

Él es consciente de los pasos que vamos dando juntos, y de que todos le acompañamos en este camino, reafirmando nuestra Fe, y transmitiéndole la importancia de la misma para que él también pueda crecer en su Fe. No está solo en este camino, y cada día damos un paso, juntos, como familia, como Comunidad y como Iglesia.

Por último, como padre, quisiera agradecer al párroco y a las catequistas el trabajo que hacen con nuestros hijos, ayudándonos como familia, completando nuestra tarea como padres, acompañándonos a recorrer este camino

 

Renovación de las Promesas Bautismales

Recibid la luz de Cristo.

A vosotros padres se os confía acrecentar esta luz para que vuestro hijo o hija camine siempre como hijo de la luz.

El 18 de Marzo del 2018, a las 11h, estaban invitados, de manera especial, los padres, junto con sus hijos, que este curso están en 2º de Catequesis, a participar en la Misa familiar. Llegado el momento de las ofrendas, estos niños y las niñas acompañados por sus padres, renovaron las Promesas del Bautismo:

Yo N, vengo a renovar mi Bautismo:

• Creo en Dios Padre que me ha hecho hijo suyo por el bautismo.

• Creo en Jesús que hizo el bien a todos y entregó su vida por amor.

• Creo que Jesús ha resucitado y está entre nosotros como Luz del mundo.

• Creo que el Espíritu Santo me da fuerza para ser testigo de Jesús. • Prometo caminar como hijo de la Luz.

• Prometo estar atento a lo que Jesús me enseña en el Evangelio.

• Prometo ser amigo de todos, como Jesús.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Los padres recibieron una vela encendida en el Cirio Pascual al tiempo que se les decía: Recibid la Luz de Cristo. A vosotros padres se os confía acrecentar esta luz. Que vuestros hijos y vuestras hijas caminen siempre como hijos de la luz. La comunidad cristiana os ayudara en esta labor.

Como recuerdo se llevaron a casa este signo.

Nos congratula comprobar la gran asistencia al acto de los niños con sus familiares.

 

Jesús nuestro amigo

El pasado sábado, 24 de Febrero del 2018, hemos celebrado con nuestras hijas e hijos el Sacramento de la Penitencia por primera vez y aunque ya, tanto con sus catequistas como en casa habíamos preparado la celebración, era inevitable que los niños y las niñas estuvieran algo nerviosos.

En nuestra casa, y como suponemos en la de muchas familias, intentamos que nuestros hijos y nuestras hijas aprendan a pedir perdón cuando insultan, cuando se pelean o cuando se enfadan con algún compañero, y sobre todo, que aprendan a perdonar cuando son ellos los agraviados o las agraviadas.

En esta sociedad en la que el pedir perdón, y más aún perdonar, no se “lleva”, es difícil muchas veces actualizar el mensaje de Jesús y ponerlo en práctica. El hablar con ellos y ellas en esos momentos en los que el enfado les supera y su único empeño es “devolverla”, nos hace darnos cuenta a los mayores de la importancia del perdón, a veces olvidado, en nuestro día a día.

Este Sacramento de la Penitencia que las niñas y los niños han celebrado, no es sólo un paso previo a su Primera Comunión, sino un recordatorio de que Dios nos quiere y nos perdona a pesar de nuestros errores, y que nosotros también debemos poner en práctica.

En nombre de nuestras hijas y nuestros hijos queremos invitaros a que participéis con nuestras familias en la FELIZ celebración de su PRIMERA CO-MUNION el próximo 5 de Mayo.