ACONTECIMIENTOS PARROQUIALES

Presentados a la Comunidad Parroquial

El pasado 19 de febrero del 2017, en la misa familiar, la Comunidad Parroquial de Reina de los Apóstoles, celebraba la presentación del grupo de 1º curso de catequesis de Comunión; 13 niños acompañados de sus familias.

Fue una celebración sencilla pero muy importante para nuestra familia; ellos se sintieron protagonistas al acercarse al altar y para nosotros fue muy emotivo recordar el día de su Bautismo.

En aquella ocasión, acudíamos a la Iglesia a pedir la Fe para nuestros hijos, con la certeza de que es el mayor tesoro que podemos legarles.

Entonces no eran conscientes de nada, pero ahora ya han ido descubriendo algunos aspectos de la vida de Jesús y quieren ser del grupo de sus amigos, parecerse a Él.

Manuel nos hizo un recordatorio del sacramento ya recibido, preguntando a cada familia el nombre elegido para sus hijos. Acto seguido, hizo la señal de la cruz sobre cada niño, gesto que repetimos los padres.

Como ayuda en esta tarea de trasmitir la Fe, compromiso que adquirimos el día de su Bautismo, las catequistas nos hicieron entrega de un pequeño libro: “Enséñame a rezar”.

Porque la mejor manera de que vayan viendo a Dios en sus vidas, es enseñarles a hablar con Él y que aprendan a escucharle en su interior. La Oración es una herramienta imprescindible para que crezcan en la Fe, dando gracias a Dios por tantos dones cotidianos y también en los acontecimientos especiales. Enseñándoles a pedirle ayuda cuando sientan alguna necesidad, porque Él es un Padre amoroso que les escucha siempre y quiere lo mejor para sus hijos.

Están al comienzo de un camino con la meta puesta en la renovación de las promesas del Bautismo, que ya podrán hacer ellos, libre y conscientemente como adultos, en el sacramento de la Confirmación.

Mientras llega ese momento, nuestra tarea en acompañarles para que puedan crecer no sólo en sabiduría y estatura, sino también y sobre todo, en Gracia ante Dios y ante los hombres, (Lucas 2, 52)

 

Renovación de las Promesas Bautismales

El pasado domingo día 19 de marzo del 2017 fue un día muy especial para los niños y niñas de segundo año de catequesis, fueron a la Misa de Familia con un objetivo que cumplir ante la Comunidad. Ese día, nuestros pequeños renovaron ante todos, las promesas bautismales que siendo niños realizamos sus padres.

Ocuparon sus asientos en la Parroquia estando arropados por Manuel, sus familias, sus catequistas, el grupo eskaut y por amigos, que querían estar con ellos en un día tan señalado.

Comenzamos la Celebración con alegría y un poco de nerviosismo en los primeros bancos. Una de las niñas, junto con su catequista y su amatxu, nos recordaron lo que íbamos a celebrar ese día.Juntas, como aprendiz, como guía y como acompañante, manifestaron ir unidas y trabajar para avanzar en el camino de la Fe, en el conocimiento de Jesús.

Sin olvidar que era el tercer domingo de Cuaresma, continuamos con la misa y todos los niños que quisieron, participaron en ella a través lecturas en el Perdón, en los Ruegos y en los Agradecimientos. ¡Cómo les gusta sentirse parte activa en las celebraciones!

La Lectura nos recordó a los mayores lo que los niños están descubriendo, que Jesús está ahí, que Jesús es Nuestro Agua. No sólo es una presencia amistosa que nos acoge siempre. Él es nuestro guía, nuestro modelo de vida.

Qué mejor momento para renovar los votos bautismales que en las Ofrendas. Nuestros niños, acompañados por sus padres, se entregaron a Jesús, y, todos juntos, de viva voz renovaron sus promesas bautismales, porque tal y como manifestaron:

      Creen en Dios Padre,

      en Jesús su hijo y en el Espíritu Santo.

      Y prometieron seguir sus pasos en el camino de la vida.

Nuestras catequistas les entregaron una vela, para que siempre les ilumine en este proceso y un bonito recordatorio escrito de lo que acababan de manifestar.

Como padres fue muy emotivo ya que, en su momento, siendo pequeños, nosotros optamos por Jesús en su nombre. Ver como ahora ellos, lo reafirman por sí mismos con alegría y determinación, nos hace sentir que estamos en la línea correcta, en el camino que nos lleva a los creyentes hacia Jesús.

La Misa terminó, como no, felicitando a todos los padres, recordando a San José, que también era su día.

Ya les queda menos para hacer la Primera Comunión y el domingo 19 de marzo, nuestros niños se han sentido un más cerca de recibirla.

 

Jesús nuestro amigo

En nuestra parroquia Reina de los Apóstoles, el pasado 11 de marzo del 2017, tuvimos un acontecimiento muy especial: los niños de tercero de catequesis, que pronto harán su primera comunión, celebraron el sacramento del perdón.

Fue una celebración sencilla pero llena de sentido, donde todos los participantes (padres hermanos, abuelos, catequistas...) se mostraron muy atentos en todo momento. Y es que este, es un sacramento muy importante no solo de cara a tomar por primera vez a Jesús, sino también para el día a día; ya que a diario cometemos faltas que nos hacen sufrir tanto a nosotros mismos como a los que nos rodean. Y es necesario pedir perdón para que puedan desaparecer los rencores y malos sentimientos que van creando murallas que nos apartan del otro. Por eso Jesús, nos enseña con este sacramento la importancia de pedir perdón y de perdonar.

Que estos niños tengan un primer contacto con este sacramento es muy importante para que tomen conciencia de sus faltas, las confiesen al sacerdote (imagen de Jesús) y puedan sentir la alegría que da el Espíritu Santo que se recibe. Nuestra hija estaba muy contenta porque después de ver a sus hermanos durante tanto tiempo participar de la comunión, este acontecimiento del Perdón le hacía presente que por fin le llega a ella su momento. Al principio estaba un poco nerviosa porque primero no sabía que decir y después porque le preocupaba que se le olvidaran cosas. Así que, al terminar la celebración estaba feliz de sentirse perdonada solo con decir un pecado.

Por eso le explicamos que para Jesús lo más importante es nuestra actitud de reconocer nuestras faltas porque él ya ha muerto en la cruz por nuestros pecados; pero que nos ama tanto que quiere que recibamos los sacramentos porque sabe que así vamos a ser mucho más felices y también así, para que se lo contemos a los demás que no conocen a Jesús porque nadie les ha hablado de todas estas cosas tan buenas. Y sus hermanos, que ya han pasado por esta experiencia tan bonita y que siguen participando de los sacramentos, están también muy contentos porque en breve ella también va a recibir a Jesús y ya no se va a quedar sola en el banco mientras el resto de la familia se levanta a comulgar.

      ¡CUÁNTOS TESOROS ESCONDIDOS

      NOS HA DEJADO JESÚS EN SU IGLESIA,

      BASTA CON PARTICIPAR EN ELLA PARA

      IR DESCUBRIÉNDOLOS!